...determinar qué ocurrió exactamente antes y durante la conquista española no es tarea fácil. Muchos de los testigos presenciales murieron durante los propios acontecimientos, y sólo unos cuantos supervivientes dejaron documentos de lo ocurrido —lógicamente, la mayoría fueron redactados por españoles—. Los españoles alfabetizados que llegaron a Perú (en el siglo XVI, sólo un treinta por ciento sabía leer y escribir) trajeron consigo el alfabeto, un instrumento poderoso y cuidadosamente afilado, inventado en Egipto más de tres mil años antes. Por su parte, los incas mantenían el hilo de sus historias a través de relatos orales especializados, genealogías y, posiblemente, por medio de los quipus —cuerdas con nudos minuciosamente atados y coloreados que registraban datos numéricos utilizados también como recordatorios—. Sin embargo, poco después de la conquista, el arte de leer quipus se perdió, los historiadores murieron o fueron asesinados, y la historia inca se fue desvaneciendo con cada nueva generación.
El dicho que reza «la historia está escrita por los vencedores» se aplicó tanto a los incas como a los españoles. Al fin y al cabo, los primeros habían creado un imperio de cuatro mil kilómetros de longitud, sometiendo a casi todos los pueblos que lo habitaban. Como muchas potencias imperiales, su historia tendía a justificar y glorificar las conquistas y a sus gobernantes, al tiempo que menospreciaba a los líderes enemigos. Así explicaron a los españoles que ellos, los incas, habían llevado la civilización a la región y que sus conquistas estaban inspiradas y sancionadas por los dioses. Sin embargo, no era ésa la verdad: antes de los incas hubo más de mil años de reinos e imperios distintos. Por tanto, la historia oral inca era una combinación de hechos, mitos, religión y propaganda. Hasta en el seno de la propia élite inca, frecuentemente dividida en linajes en continuo conflicto, las historias podían variar. Como consecuencia de ello, los cronistas españoles documentaron más de cincuenta variantes de la historia inca, dependiendo de la fuente en la que se basaran.
"Los últimos días de los Incas" - Kim McQuarrie
La muerte de Huayna Cápac tomó por sorpresa a sus panacas. Es cierto, el difunto gobernante organizó e institucionalizó a dos familias con los mismos derechos y obligaciones. Una en Quito (Ecuador) y la otra en el Cusco. No era el momento de reclamos. El Tahuantinsuyu repetía una difícil situación política. Una vez más no había sucesor. Pero eso no era un problema muy grave. Ya se había superado antes. Una de las primeras acciones tomadas fue la organización de los funerales del gobernante. Aunque la panaca norteña consideró oportuno que no se supiese de la muerte del Inca hasta después de su llegada al Cusco. El cuerpo del anciano fue embalsamado y maquillado para que simulase estar con vida. Era conveniente. Por entonces, como ya se ha visto, los curacas de los pueblos sojuzgados deseaban su libertad política y económica. Para ellos ese instante era el más oportuno. Teniendo en cuenta el clima que se vivía, y la distancia entre Quito y Cusco, a la comitiva le quedaba entonces un muy largo camino por recorrer. Así el viaje se realizó en la más absoluta reserva. Entretanto, en el Cusco, los orejones ya habían tomado una decisión: Huáscar debía ser el sucesor.
Este joven heredero nacido en el sector de Mohina había reemplazado a su padre durante su permanencia en el norte. Es por ello que contó con parte del aprecio y respeto de la nobleza cusqueña, pero no de todo el Estado. Cuando llegó la comitiva norteña a las entradas de la ciudad capital, el nuevo Inca decidió constatar la lealtad de la gente. Huáscar había sufrido un intento de complot que casi le costó la vida y tenía un fuerte temor de su en torno cercano. Por eso, lo primero que llamó su atención de la comitiva fue la ausencia de su hermano Atahuallpa que se había quedado en el norte andino. No lo tomó con agrado y tanto fue su descontento que exigió a los allegados de éste que le contaran los motivos que detuvieron a Atahuallpa en Quito.¿Por qué no regresaba? No sabemos si las razones se relacionaron con asuntos políticos, pero la desesperación e ira de Huáscar lo llevó a ordenar la muerte de parte de la comitiva. Fue un grave error. Parte de la panaca que residía en Quito era del sector Hanan cusqueño. El temor y las dudas se apoderaron del nuevo gobernante. A pesar de estos problemas se respetó la tradición y Huayna Cápac recibió los funerales de acuerdo a su condición de máxima autoridad. Mientras el pueblo se lamentaba de la pérdida física de su gobernante, había dos hermanos que analizaban su próxima participación en el poder.
"Breve Historia de los Incas" - Patricia Temoche -2010